ORTOREXIA

ORTOREXIA

TRANSTORNO DE ALIMENTACIÓN

Para controlar la gran epidemia del siglo actual que es la Obesidad, se ha insistido por diversos medios implementar dietas sanas, eliminar comida chatarra de las escuelas y realizar ejercicio aeróbico regularmente; todo esto en conjunto son acciones que favorecen el mantener la salud de un individuo con calidad en sus diferentes esferas físicas, sociales y mentales.

Sin embargo, el comer saludable puede ser perjudicial para la salud cuando se convierte en una obsesión que ha sido denominada ORTOREXIA, palabra que se deriva del griego “ortos” (correcto) y “orexis” (apetito). Steven Bratman, médico estadounidense fue el que acuñó este término a finales de los años 90, tras sufrir él mismo sus síntomas, y al definió como: una enfermedad en la que las personas evitan los alimentos que consideran “impuros”, acarreando con ello serias deficiencias nutricionales e incluso muerte por inanición.

La ortorexia es un cuadro obsesivo-compulsivo caracterizado por una extremada selección de alimentos considerados saludables. Son personas meticulosas, ordenadas, con una exagerada necesidad de autocuidado y protección.

Mientras los anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de la misma.

En México se desconocen datos sobre la prevalencia de este trastorno ya que es un fenómeno muy novedoso y es parte de una amplia variedad de irregularidades en la conducta alimenticia.

Las mujeres, los adolescentes y quienes se dedican a deportes tales como el culturismo o el atletismo son los grupos más vulnerables, ya que, en general, son muy sensibles al valor nutritivo de los alimentos y su repercusión sobre la figura o imagen corporal.

Este trastorno es más común en personas con un alto nivel de educación y una buena posición económica.

[1] Archivos Latinoamericanos de Nutrición, Órgano Oficial de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición Vol. 57 Nº 4, 2007

CARACTERÍSTICAS DE UN ORTORÉXICO:

  • Suelen ser personas con comportamientos obsesivo-compulsivos y los que han sufrido anorexia nerviosa tienen predisposición a padecerla.
  • Viven obsesionados con la ingesta de productos orgánicos, probióticos, sin grasa, cultivados ecológicamente y sin sustancias artificiales. No importa el precio que tengan que pagar por ellos o las distancias a recorrer para conseguirlos.
  • Pueden tener carencias nutricionales.
  • Nunca se saltan su dieta, ni siquiera en ocasiones especiales.
  • Aislamiento social a la hora de comer, rechazan todo aquello que no es “natural”, lo que influye de modo muy negativo en su vida social: por ejemplo, comer fuera de casa en un bar o restaurante les resulta impensable.
  • Exclusión de la dieta: carnes rojas, huevo, harinas, lácteos, azúcares, grasas (sin el debido reemplazo de los mismos), así como los alimentos tratados con herbicidas o pesticidas.
  • Tendencia a la lectura de las etiquetas que contiene los valores nutricionales de los productos.
  • Realización de purgas para purificarse y desintoxicarse muy seguido.
  • Beben agua mineral embotellada siempre.
  • Hablan continuamente de la alimentación.
  • Prefieren ayunar a tomar algún alimento prohibido.

CONSECUENCIAS

La supresión de grasas puede comprometer la ingesta de vitaminas liposolubles y ácidos grasos, ambos imprescindibles para el organismo. Sin carne, son los niveles de hierro los que se desploman y, aunque los vegetales también aportan proteínas, son de inferior calidad.

Esto se traduce en anemia, desnutrición, riesgo de infecciones en cualquier parte del organismo, falta de energía, osteoporosis, estreñimiento, afecciones gástricas e intestinales, daño hepático y renal, dolor de cabeza constante, pérdida paulatina de la agudeza visual, hipertensión y demás trastornos.

¿CREES QUE PUEDES PADECERLA? SAL DE DUDAS CON EL “TEST DE BRATMAN”

  1. ¿Pasas más de tres horas al día pensando en tu dieta?
  2. ¿Planeas las comidas con varios días de antelación?
  3. ¿Consideras que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que te aporta?
  4. ¿Ha disminuido tu calidad de vida a medida que aumentabas la calidad de tu dieta?
  5. ¿Te has vuelto más estricto contigo mismo en este tiempo?
  6. ¿Has mejorado tu autoestima alimentándote de forma sana?
  7. ¿Has renunciado a comer alimentos que te gustaban para comer alimentos “buenos”?
  8. ¿Supone un problema tu dieta a la hora de comer fuera, y esto te distancia de tu familia y amigos?
  9. ¿Te sientes culpable cuando te saltas tu régimen?
  10. ¿Te sientes en paz contigo mismo y crees que todo está bajo control cuando comes de forma sana?

Responder afirmativamente a 4 o más preguntas significa que necesitas relajarte más en lo que respecta a la alimentación. Responder afirmativamente a todas las preguntas, se traduce en una verdadera obsesión por la alimentación sana, acude con tu médico y nutriólogo.

Además, no sólo constituye un mal a nivel físico. Al igual que la anorexia, la bulimia y todos los trastornos en la alimentación, es más costosa la recuperación psicológica que la física, ya que hay que eliminar todas las conductas que el ortoréxico ha ido adoptando a lo largo de un periodo de tiempo bastante extenso.

Entre más temprano se haga el diagnóstico, mejor será el pronóstico de la enfermedad y menor las recaídas.

Una alimentación sana no significa dejar de disfrutar la vida o afectar las relaciones con los demás, una alimentación sana es consumir lo que la naturaleza nos provee de manera congruente a los requerimientos de nuestro propio organismo tanto para crecer, desarrollarse y realizar actividades cotidianas, siendo también una herramienta de socialización.

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