VIOLENCIA Y LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN

VIOLENCIA Y LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN

“La violencia es el recurso del Incompetente” (Isaac Asimov)

Debido al fácil acceso que tienen los jóvenes a los medios masivos de comunicación (MMC), y lo violento de la programación de estos medios, ya sea la televisión, cine, videos, internet, videojuegos, radio, etc.,  aunado a la poca supervisión que ejercen los padres a sus hijos, así como las noticias sobre el aumento en la violencia, no es extraño que se llegue a pensar que los medios masivos de comunicación han provocado un cambio en la conducta de los miembros más influenciables de la sociedad: los jóvenes y niños.

La causa de la violencia en los jóvenes es multifactorial, puede ser producto de la pobreza, patología de la familia, abuso infantil, exposición a violencia doméstica y comunitaria, abuso de sustancias, desórdenes psiquiátricos, sin embargo, existen  estudios que aseguran que la exposición de los niños a la violencia de los medios tiene un rol preponderante en la etiología de la conducta violenta. También existen estudios, por otro lado, que dicen que la violencia en los medios de comunicación no es factor importante en la creación de la violencia, sin embargo, estos estudios se refieren más a la creación de una tendencia criminal en la que no influye su personalidad.

Lo que sí se ha demostrado, es que los niños imitarán los actos violentos que ven en los MMC al jugar con sus pares. Antes de los 4 años de edad el niño no puede distinguir entre realidad y fantasía y puede llegar a asumir que la violencia es una acción normal. En general los MMC muestran la violencia como solución a conflictos; es eficiente, frecuente y no tiene consecuencia. Los héroes son violentos y su conducta es premiada, sobre todo es algo a lo que el niño aspira. Por lo que un niño que se sienta victimado por otro, no encontrando otra solución, se verá tentado a resolver su problema con actos violentos.

Hay varias teorías psicológicas que de diferentes formas se perfilan hacia la postura de que si bien es cierto que no se puede crear una tendencia criminal en donde no la hay, el tener el ejemplo a seguir (modelo), puede servir para justificar el uso de métodos violentos, sobre todo si se expone a la persona a la violencia intrafamiliar.

Una de estas es la teoría del aprendizaje social de Albert Bandura (1973) donde nos explica que las personas aprenden a comportarse en sociedad de manera directa del núcleo familiar y también de forma vicaria. Es decir, aunque los padres de familia le digan a un niño que las conductas violentas son negativas, pero el padre las practica, el niño va a tender a imitar estas conductas, en vez de evitarlas.

También está la teoría social cognitiva que nos habla de que el exponer a una persona a la violencia la desensibiliza a sus efectos negativos y puede lograr que el individuo realice actos violentos sin remordimientos.

Estudios muestran que en promedio los niños ven aproximadamente 28 horas de televisión a la semana, casi el mismo tiempo que pasan en la escuela. En promedio los niños verán 200,000 actos violentos antes de los 18 años. Los programas televisivos para adulto muestran 812 actos violentos por hora. La programación especial para niños (incluyendo caricaturas) muestra 20 actos violentos por hora.

Hay poca información sobre el efecto de los videojuegos en la conducta violenta, sin embargo, se conoce que estos personajes que protagonizan los videojuegos tienen la capacidad de ser “modelos” de conducta para los jóvenes. El hecho de que pueden remedar actos violentos y no sólo los vean pasivamente como en la televisión, tiene preocupado a los expertos.

En conclusión, podemos ver que el impacto de los MMC en la violencia hoy en día, si  bien no es creador de violencia, sí la fomenta y la idealiza. Por eso debemos los padres estar al pendiente del excesivo tiempo que nuestros hijos ven la televisión, así como del contenido que se les permite ver. No sólo para evitar que vean actos violentos, sino para orientarlos, además de que no se nos olvide que somos la primera unidad de aprendizaje para nuestros hijos.

Lic. en Psicología Fabio Muro

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