ALERGIAS EN ALIMENTOS

Hoy en día es muy frecuente escuchar que una gran cantidad de personas manifiestan ser alérgicos o intolerantes a ciertos alimentos, ¿esto es real o simplemente es una justificación para no consumir determinados productos?

Aunque se puede tener una alergia alimentaria a cualquier edad, los niños desarrollan alergias a la leche, al trigo y a los huevos, alrededor de los 5 años y tienen 10 veces más probabilidades de tener una alergia a algún alimento que un adulto. Aproximadamente el 70 % de las alergias alimentarias se desarrollan en personas menores de 30 años; las alergias a la fruta, frutos secos, crustáceos, pescado y legumbres, se pueden desarrollar a lo largo de toda la vida.

Al hablar de alergia a un alimento, debemos reconocer que existen familias de alimentos “alergizantes” que pueden provocar reacciones en personas sensibles y que existe la posibilidad de reacciones cruzadas, por ejemplo al tener alergia a la leche de vaca, es posible  tener sensibilización hacia la carne de res; si es alérgico al chocolate, lo puede ser al cacao y al refresco de cola y así con diferentes alimentos. 

Dentro de los alimentos que pueden ocasionar procesos alérgicos se conoce a:

  • Pescado y mariscos como camarón, cangrejo y langosta (niños mayores y adultos)
  • Huevo (principalmente niños)
  • Leche (principalmente niños, adultos mayores)
  • Frutos secos, principalmente el cacahuate (personas de todas las edades)
  • Frutos como fresas, duraznos o cítricos
  • Chocolate
  • Trigo (principalmente niños)

La respuesta puede encontrarse analizando algunos alimentos, como puede ser la leche de vaca, algunos sujetos presentan rechazo a las proteínas lácteas, y manifiestan síntomas cutáneos como el eccema o la urticaria, alteraciones digestivas caracterizadas por flatulencia (muchos gases), distención abdominal con dolor cólico y en ocasiones eventos diarreicos; se puede incrementar o desencadenar un evento asmático en pacientes propensos. Una vez establecido el diagnóstico lo que se debe hacer es simple, eliminar dichas proteínas.

Hablemos un poco del huevo, la proteína de la clara puede producir alteraciones dérmicas en la cara de los niños, esto puede suceder antes de los dos años de vida, por lo que la recomendación en esa población es proporcionarle este alimento después de esa edad, pero cuidado algunos alimentos contienen huevo, así que mucho ojo con ello.

El consumo de pescados y mariscos es otro alimento que nos puede ocasionar procesos alérgicos, ya que la proteína contenida en ello (Histamina) suele descomponerse en una proteína altamente alergénica, cuando se acompaña de otro componente como Anisakis simplex (parásito que contamina a diversos pescados) puede potencializar su acción y sus efectos pueden permanecer de por vida.

Las manifestaciones son diversas, inician en un lapso dos horas después de ingerir el alimento.   Entre los datos claves están la urticaria, una voz ronca y las sibilancias en el tórax.

Otros síntomas que se pueden presentar son: dolor abdominal, diarrea, dificultad para deglutir, sensación de picazón en la garganta u otra parte de su cuerpo, enrojecimiento de las mejillas, congestión nasal con escurrimiento nasal y en casos extremos mareos y pérdida del conocimiento, dificultad para respirar y sensación de ahogo.

MANEJO: El único comprobado para la alergia alimentaria una vez detectada la causa es evitar el alimento, se menciona la utilización de vacunas y probióticos, pero su efectividad no ha sido claramente demostrada. 

Se menciona que ninguna alergia alimentaria tiene una curación efectiva, pero cuando se conoce el tipo de alérgeno y se elimina, se evitan una gran cantidad de síntomas y manifestaciones clínicas adversas. Cuando la alergia es estacional, se debe a alimentos de temporada, por lo que se deberá identificar el alimento y eliminarlo.

Como se mencionó, se ha intentado tratamiento a base de inmunoterapia y vacunas desensibilizantes, las cuales tienen como finalidad provocar en el organismo una adaptación al alérgeno para disminuir la reacción alérgica, sin embargo el éxito no es siempre el esperado.

El tratamiento medicamentoso como antihistamínicos, broncodilatadores y corticoides son utilizados para disminuir los síntomas en procesos severos.

Dr. Renán González Ramírez

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