TRASTORNOS DEL LENGUAJE, ¿CÓMO ABORDARLOS?

TRASTORNOS DEL LENGUAJE, ¿CÓMO ABORDARLOS?

Una proactiva interacción con el mundo es lo que hace posible que los niños se integren y aprendan una comunicación verbal de manera óptima. El tratamiento de niños con trastornos del lenguaje estará siempre enfocado a lograr que se establezca una comunicación adecuada y eficaz que le permita un pleno desarrollo psíquico, afectivo, cognitivo y social.

Una evaluación minuciosa de los procesos lingüísticos, valorando las capacidades y déficits, es primordial tanto para ubicar dentro de lo posible la sintomatología en lo antes mencionado, como para la elaboración de un plan de tratamiento adecuado. Para poder establecer un programa de tratamiento debemos tomar en cuenta los siguientes factores:

  • Apoyarnos en las áreas del desarrollo lingüístico menos afectadas
  • Emplear los procesos de entrada de información más eficaces para el niño, es decir, elegir modalidades auditivas, visuales, táctiles – cenestésicas o crear una combinación entre ellas.

De allí que cuando más tempranamente se detecten los defectos del habla del niño, mejor será el pronóstico de recuperación, por ello es fundamental un diagnóstico temprano. Cuando estos defectos no son tratados de manera oportuna hace que se pierda un tiempo precioso, teniendo en cuenta el principio de plasticidad neuronal que indica que cuando un área del cerebro no puede cumplir una función, otra puede suplirla y cuanto menor es la edad del niño, mayor es la posibilidad de que esto se produzca.

Los trastornos, anomalías, perturbaciones, defectos o alteraciones del lenguaje verbal del niño, son todas las diferencias del habla normal en cuanto la forma, grado, cantidad, calidad, tiempo y ritmo lingüístico que dificultan las posibilidades de su expresión, interrumpiendo o limitando su conducta de comunicación con los demás y su comportamiento de adaptación y ajuste al medio.

Tanto padres como médicos pediatras deben estar atentos a la evolución del lenguaje del niño, por lo tanto; si se observa que no ha adquirido ninguna palabra además de mamá y papá a los 2 años de edad o no arma frases de dos palabras a los 2 años y medio, es necesario consultar con el Neurólogo y el Fonoaudiólogo, para evaluar el caso y determinar la orientación adecuada a los padres.

Pautas generales de estimulación del lenguaje oral en el hogar

La estimulación en el hogar es fundamental para el éxito del tratamiento

  • Leerle un cuento todos los días, tomar el tiempo necesario para lograr la atención del niño y acompañar la lectura con abundantes gestos. Si es un cuento que el niño ya escuchó varias veces, se recomienda hacer algunas pausas en momentos importantes para que el niño complete la frase. Cambiar alguna parte del cuento para saber si nos prestó atención cuando leíamos anteriormente o si aún lo recuerda.
  • Si el niño está mirando la televisión, sentarse junto a él unos minutos y luego retirarse diciéndole que preste atención a lo que va a suceder. Cuando regresamos le pedimos que nos cuente lo que sucedió.
  • Cuando el niño cometa errores de articulación de las palabras, enseñarle el modelo correcto para lograr la autocorrección natural o, por lo menos, comparar entre la forma correcta y la emisión que él es capaz de realizar.

Niño: ¿Me das una gasetita?

Mamá: ¿Una gasetita? ¿Qué es eso? Yo no conozco nada que se llame así,  gasetita, ¿no será galletita, eso es lo que quieres?

De este modo el pequeño escucha en la emisión del adulto la forma en que habla él y la articulación correcta, lo que facilita la discriminación.

  • En el diálogo con el niño puede usted cometer los mismos errores que él realiza, generalmente para ayudarlo a que los identifique y corrija.

Mamá: ¿Vamos a la tienda a comprar una padeta?

Niño: ¡No mamá, no se dice padeta, tienes que decir paleta!

Esto es muy efectivo cuando el niño logró la articulación de un fonema pero aún no lo integra al habla cotidiana.

Es de suma importancia darle al niño seguridad en sus producciones, no corregirlo en presencia de personas que no son de su entorno inmediato. Si bien debe tomar conciencia de sus errores para corregirlos, no podemos ponerlo en la situación de que se avergüence de ellos e inhibirlo para interactuar con otras personas.

Ps. Claudia María Leal Trejo

Mtra. Educación Especial

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