LA BOTELLA Y LOS VINOS

LA BOTELLA Y LOS VINOS

Husmeando entre anaqueles del sótano de una tienda especializada en vinos, desfilaban ante mis ojos muchas botellas. Algunas conocidas; las más, de oídas; las menos, con el gusto de haber bebido de sus contenidos. Todas de una u otra manera se hacían notorias, unas veces era la casa, otras la región, otras el varietal, muchas por el precio, otras por la añada, otras por su bien ganada fama. En fin, cualquier cantidad de interesantes productos se exhibían desenfadadamente, unas acostadas y otras de pie en alineada estantería de madera rústica.

Sin embargo, de toda la formación de botellas que ante mi escrutadora mirada pasó revista, una llamó especialmente mi atención. En este caso, no fue ni la casa, ni la añada, ni la región, ni nada, fue simplemente su elegante forma. Alta, de cristal grueso y obscuro, de hombros ligeramente más anchos que la base. Era una hermosa botella clásica de Burdeos. Una botella que los bodegueros bordeleses usualmente destinan para lo mejor que elaboran. Y la compré, he de admitirlo… Por su belleza.

Y sin que suene a justificación, (sería muy pronto, ya que aun no he probado el vino) podría decir que el diseño de la botella habla del producto que contiene, aunque habrá quien pueda decir que cualquier envase hermético podría igual servir al vino y que la botella de vidrio solo se mantiene por razones de estética y de imagen de marca. Lo cual podría ser valido, pero solo en el caso de vinos jóvenes, oxidados y espumosos que se venden en el momento óptimo de su consumo, por lo que la botella tiene en estos casos solo la función de envase. En el caso de los vinos de guarda, la botella es además el recipiente en que tiene lugar la crianza reductiva. Y el diseño de sus formas y materiales obedece también a las necesidades de su manejo para el consumo.

Tenemos así que en la botella de guarda podemos distinguir las siguientes partes:

-Cuello: Este es el estrechamiento cilíndrico que aloja al corcho, el cual tiene un anillo llamado recogegotas en la parte superior.

 -Hombros: Estos pueden ser de diversas formas, más o menos angulosas o pronunciadas. Los hombros marcados de las botellas de oporto y de la bordelesa, permiten retener los posibles sedimentos al decantarlas….y definir la merma de las botellas.

-Recipiente: es la parte cilíndrica donde se aloja prácticamente el vino.

-Cúpula: es el abombamiento de la parte inferior, que ayuda a mantener estables los posibles sedimentos, evitando que se remuevan cuando se vierte sucesivamente el vino.

En todo diseño los colores son muy importantes. En la botella el color del vidrio reviste esencial valor para el vino, ya que un color oscuro filtra mejor la luz, y evita así la foto polimerización y otros fenómenos que influyen en la evolución del vino. Es por esto que el color verde oscuro se utiliza para los tintos; si son de larga guarda se utiliza una botella más oscura aun, para que la evolución en botella sea armoniosa.

En cuanto a capacidades, las más usuales son las de media botella, de 0.375 l., la botella, de 0.750 l., la mágnum, con capacidad de dos botellas. Y otras de nombres bíblicos con capacidades que llegan hasta los quince litros.

Al contrario que con la capacidad de las botellas, las formas de las botellas son más variadas cada día. A veces, estas formas cumplen un fin, y otras solamente diferencian un producto o marca. Por tanto será suficiente con conocer las formas clásicas que, ordenadas según lo pronunciado de sus hombros a continuación describo: empezando con la Renana, que es alta y estilizada, sin hombros prácticamente. Utilizada, generalmente, para blancos jóvenes y rosados; siguiendo con la  Borgoñona,  utilizada para blancos con cuerpo y tintos;  luego la botella de Oporto Vintage, de hombros muy marcados, muy conveniente para vinos con abundantes sedimentos. Merecen también mención la botella de espumoso, con cristal más grueso que el normal, y la clásica jerezana, de cristal negro, para minimizar el efecto de la luz en los frágiles finos.

He dejado al último la botella Bordelesa que es en realidad una gama completa de botellas. Las hay sin cúpula, de cristal más fino, más bajas y menos elegantes, y que se destinan generalmente a vinos jóvenes. Para vinos de guarda, son exigibles botellas como aquella que les cuento me ha conquistado; con cúpula, cristal grueso y oscuro, y algo más altas. Las que tienen los hombros ligeramente más anchos que la base son el non plus ultra de la elegancia y las bodegas las reservan para su mejor producto.

Arq. Joaquín Fernández Rizo

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