LA SANGRE ES VIDA

LA SANGRE ES VIDA

Todos los que hemos sido responsables de la vida de otras personas, nos hemos enfrentado a esta máxima, que está consignada en la Biblia. En Levítico XVII 11 se señala que “por cuanto a la vida del animal, está o se sustenta con sangre”.

Sabemos que sin sangre el ser humano no puede vivir. Por eso, la ética médica obliga a los médicos a reponer la sangre perdida cuando está en peligro la vida de las personas. Sin afán de entrar en conflicto con grupos religiosos, particularmente los testigos de Jehová, es claro que la vida sin sangre se extingue. Sin embargo,  este grupo niega la transfusión sanguínea bajo cualquier circunstancia que ésta se requiera, a los miembros de su congregación.

Pero ¿en qué se basa su negación? La interpretación que le dan a ciertos pasajes de la Biblia son la clave para su determinación. Empezando en Génesis IX 1 “bendijo Dios a Noé y a sus hijos. Y que teman y tiemblen ante vosotros todos los animales de la tierra, y todas las aves del cielo, y todo cuanto se mueve sobre la tierra; todos los peces del mar están sujetos a vuestro poder”.  IX 3 “Y todo lo que tiene movimiento y vida os servirá de alimento; todas estas cosas os las entrego”. IX 4. “excepto que no habéis de comer la carne con sangre”.

La parte más importante está en Génesis IX 6 “derramada será la sangre de cualquiera que derrame sangre humana: porque a imagen de Dios fue criado el hombre”. De acuerdo con estos pasajes, tan culpable es el que dona como el que recibe la sangre. Cuando menos esa es la interpretación que le dan los testigos de Jehová a la transfusión de sangre.

Habría que decir que de 1931 y hasta 1952, este grupo religioso tenía prohibidas las vacunaciones. Las razones que se argüían, tenían que ver con las mismas consideraciones, sin embrago, la mayoría de las vacunas son preparadas sin el concurso de la sangre, incluso en muchas de ellas no participan tejidos humanos. Finalmente se concluyó que con las vacunas, no se transgredían los principios bíblicos.

De la misma manera, de 1967 hasta 1980 se prohibían los trasplantes de órganos. Aunque aún hay mucha reticencia para estos procedimientos porque involucran partes de otro ser humano y por supuesto sangre, habría que decir que el trasplante más importante y frecuente que hay es la transfusión sanguínea.

Como en el caso de las vacunaciones y trasplantes, los testigos de Jehová tienen dificultad para convencer al gremio médico que no participa de sus creencias.

Ellos han estado esperando que algún sustituto de sangre se pueda usar, sin embargo, la parte fundamental, que son los glóbulos rojos no se pueden sustituir. La discusión giraría alrededor de qué es la sangre y qué sería lo prohibido. La sangre tiene más de dos terceras partes de agua. Y algunos elementos importantes como las proteínas, llámese albumina, que no están prohibidas, están suspendidas en la sangre en una cantidad de 4.5 gramos por cada 100 mls. de sangre. Sin embargo, se prohíbe el plasma a pesar que sus principales componentes son el agua y la albumina y las globulinas que también están permitidas.

A pesar de que la interpretación bíblica parece ser el problema, es discutible, ya que la sangre no se ingiere, sino que es trasplantada viva y funciona de la misma manera que un trasplante. En este sentido la sangre no es un nutriente, sino un órgano.

Pero también ha habido argumentos científicos. Es muy conocido que a través de la sangre trasfundida se pueden inocular enfermedades como las hepatitis, el VIH y muchos otros. De la misma manera se puede generar un rechazo y un problema muy serio cuando esto se presenta. Cada uno de los problemas que se pueden transmitir por esta vía se van solucionando y hoy en día cada vez es más seguro transfundir sangre.

Otro argumento es el ético-jurídico. Por un lado, está la ética médica y por otro lado la libertad y autonomía del paciente. En el caso de los menores de edad el poder judicial puede tomar la decisión de transfundir aunque los padres no estén de acuerdo.

Tomando en consideración que la muerte puede ocurrir por una decisión de impedir la transfusión, el gremio médico goza de la protección de la buena práctica, mediante un expediente clínico que constate la opinión médica y el “consentimiento informado” que es un documento que establece la responsabilidad de los familiares sobre la decisión que se toma, después que el médico ha explicado las posibles consecuencias del acto omitido.

Dr. Héctor Rivera Valenzuela

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