EL ABRAZO, UN HÁBITO SALUDABLE FÁCIL DE APRENDER

Abrazar es un acto sencillo que no nos cuesta y, en cambio, nos proporciona múltiples beneficios. Es, sin duda, uno de los mejores trueques que podemos realizar en la vida.

El abrazo nos da la oportunidad de expresar el amor, demostrar solidaridad, consolar, alentar, felicitar, lo que lo convierte en un acto de generosidad por excelencia.

El abrazo tiene la gran ventaja de que es un bien que podemos llevar a todas partes, brindarlo a todo mundo y en todo momento. Podemos provocar mucha felicidad a quienes nos rodean, en especial a nuestros hijos, dando lo mejor de nosotros en un tierno, intenso y sincero abrazo.

Estudios científicos demuestran que un abrazo es terapéutico. Cuando abrazamos transmitimos a la persona una energía que la anima y reconforta, fortaleciendo su capacidad de resistencia y recuperación en caso de enfermedad o de dolor por una pérdida. Esa energía tiene además la virtud de intensificar la felicidad y el buen humor de la persona que abrazamos.

Un abrazo es mucho más que la oportunidad de dar; es un ritual en el cual mostramos y nos muestran afecto. De acuerdo con Araceli Zamora López, terapeuta familiar, el abrazo es un acto en el que la invasión del espacio personal es mutua y consentida: “dando un paso al frente, los participantes rodean con sus brazos y jalan hacia su pecho a la otra persona, con la firme intención de sentirla cerca y dejar que fluya el sentimiento y la emoción”.

Además, cuando nos abrazan, la otra persona atiende una parte de nuestro cuerpo que nosotros no podemos ver y que muchas veces está resentida por el peso de nuestro dolor, la espalda.

Sin embargo, un sincero abrazo no tiene la intención de cargar con el sufrimiento del otro, sino de hacerle sentir que no está solo, sea la circunstancia que sea. El abrazo es un puente de comunicación que nos permite compartir momentos de duelo, alegría, incertidumbre o felicidad, estimulando así el bienestar emocional.

El abrazo tiene una ventaja más: es un hábito fácil de aprender y al alcance de todos. Hagamos caso a los especialistas y multipliquemos los abrazos.  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *