Bases de la Hipertensión

El sistema circulatorio (cardiovascular) está compuesto por una bomba (corazón), tres series de tubos (arterias, venas y linfáticos) y 5 litros de líquido circulante (sangre). Lo que a todos se nos dijo en la primaria es que el corazón bombea la sangre a través de los vasos sanguíneos, asegurando el aporte de oxígeno y nutrientes a todos nuestros órganos; lo que a nadie se nos dijo es que ese mismo corazón, esos mismos vasos, esa misma sangre, pueden funcionar a marchas forzadas y terminar por afectar al organismo entero.

La salud del sistema cardiovascular depende de la relación bomba-tubos-líquido circulante. Si la fuerza del corazón aumenta, la presión del sistema aumenta; si el calibre de los tubos disminuye, la presión del sistema aumenta; si la cantidad de líquido aumenta, la presión del sistema aumenta. Por lo contrario, si la fuerza del corazón disminuye, la presión del sistema disminuye; si el calibre de los tubos aumenta, la presión del sistema disminuye; si la cantidad de líquido circulante disminuye, la presión del sistema disminuye.

En Medicina, calculamos la presión del sistema cardiovascular con la fórmula PA=GCxRV, donde PA significa Presión Arterial, GC significa Gasto Cardiaco y RV significa Resistencias Vasculares. Es decir, la Presión Arterial aumenta si la fuerza y la frecuencia de los latidos del corazón aumentan y si el calibre de los vasos sanguíneos disminuye.

En una persona sana, la Presión Arterial es de 120/80 mmHg (120 sobre 80 milímetros de mercurio). El primer número, usualmente el mayor, indica la fuerza máxima con la que el corazón expulsa la sangre a través de su arteria más grande, la Aorta; el segundo número, usualmente el menor, indica la fuerza máxima con la que el corazón deja de expulsar la sangre a través de ese mismo vaso. El primer número se denomina Presión Sistólica (presión de contracción del corazón), mientras que el segundo número se denomina Presión Diastólica (presión de relajación del corazón).

Diversos factores pueden modificar la Presión Arterial, aumentándola (Hipertensión) o disminuyéndola (Hipotensión). Las causas más frecuentes de Hipertensión pueden clasificarse en dietéticas, psicológicas, endocrinológicas, farmacológicas y toxicológicas.

Causas de la Hipertensión

Dentro de las causas dietéticas de la Hipertensión se encuentra el abuso en el consumo de sodio y cloruro de sodio (sal de mesa), cuya ingesta diaria recomendada es tan sólo de 2,500 miligramos al día. Para comprender la dificultad de controlar el sodio en la dieta, basta con comparar el contenido en ciertos alimentos:

Contenido de sodio en alimentos comunes
PorciónAlimentoSodio (miligramos)Peligro
100 gramosAtún310BAJO
100 gramosPalomitas365BAJO
100 gramosQueso mozzarella373BAJO
100 gramosCacahuates400BAJO
100 gramosPistachos780MODERADO
100 gramosSalmón784MODERADO
100 gramosCereal Corn Flakes900MODERADO
100 gramosCereal Special K935MODERADO
1 cucharada de téSalsa de soya1,032ALTO
100 gramosSalchicha1,235ALTO
1 cucharada de téSal de ajo2,060ALTO
1 cucharada de téSal de mesa2,300ALTO

De las causas psicológicas de la Hipertensión, las más frecuentes son el estrés y la ansiedad, sumamente comunes en la actualidad, sobre todo en poblaciones urbanas con hacinamiento y contaminación ambiental, asociadas a problemas económicos, sociales y hasta políticos. Parte del tratamiento de la Hipertensión por causa psicológica se centra en la canalización de las emociones a través de actividades recreativas, como pueden ser las actividades deportivas y artísticas.

Las causas endocrinológicas más importantes de Hipertensión son las asociadas a la disfunción del hígado, el páncreas y los riñones. Si el hígado no metaboliza la hormona Aldosterona, los niveles de sodio en la sangre aumentan, la cantidad de agua circulante aumenta y, en consecuencia, la Presión Arterial aumenta. Por otro lado, si el páncreas no produce niveles adecuados de la hormona Insulina, como es el caso de la Diabetes Mellitus tipo 1, o si la Insulina producida no actúa de manera adecuada, como es el caso de la Diabetes Mellitus tipo 2, la producción de sustancias que contribuyen a la dilatación de los vasos sanguíneos disminuye y, por ende, el calibre permanece disminuido, aumentando la Presión Arterial. Por último, si los riñones fallan o no funcionan a niveles óptimos, producen la hormona Renina, que tiene un efecto moderado sobre el calibre de los vasos, pero que desencadena la producción de otras sustancias (Angiotensina, Aldosterona, Hormona Antidiurética), que disminuyen el calibre de los vasos y aumentan la Presión Arterial de modo contundente.

Las causas farmacológicas de Hipertensión son diversas y dependen de los efectos secundarios de ciertos medicamentos, como pueden ser los utilizados en el tratamiento del asma, la depresión y la enfermedad de Parkinson, además de la gran familia de los esteroides. Por esta razón, es sumamente importante que todo medicamento sea recetado por un médico, quien tomará en cuenta el contexto del paciente para evitar reacciones indeseables.

Las causas toxicológicas de Hipertensión más relevantes son el tabaquismo y la drogadicción. El consumo de nicotina, ya sea en cigarrillo, cigarro electrónico, parches o chicles, o de cocaína, cristal, metanfetaminas y demás drogas ilegales, puede inducir niveles moderados a altos de Hipertensión, poniendo en riesgo la salud de órganos esenciales como el cerebro, el corazón, los pulmones, el hígado y los riñones.

Consecuencias de la Hipertensión

Básicamente, la Hipertensión puede tener dos grandes consecuencias en cualquier órgano del cuerpo: la formación de un coágulo o el estallido de una arteria. En cualquiera de los casos, el suministro de sangre oxigenada y de nutrientes se ve comprometido y el órgano afectado empieza a morir. Si el órgano en cuestión es el cerebro, la consecuencia se denomina Accidente Vascular Cerebral; si es el corazón, Infarto Agudo de Miocardio; si es el pulmón, Infarto Pulmonar; si es el hígado, Infarto Hepático; si es el riñón, Infarto Renal.

Como tal, la Hipertensión no mata. Son las consecuencias de la Hipertensión las que pueden conducir a una muerte gradual y progresiva, disminuyendo la calidad de vida del paciente hasta el punto de colapsar cualquier dinámica familiar, o incluso conducir a una muerte súbita, incluyendo a individuos jóvenes, menores de 40 años de edad y con una vida socioeconómicamente productiva.

Prevención de las consecuencias de la Hipertensión

La cultura de la prevención ha encontrado resistencia en nuestra población. “Es mejor prevenir que lamentar” es un dicho conocido, mas no practicado. En el caso de la Hipertensión, la prevención de sus complicaciones es tan lógica que resulta obvia. Sin embargo, en la práctica, resulta tan difícil como respetar un régimen dietético o deportivo.

Prevención de las consecuencias de la Hipertensión
HábitosDietaEjercicioFármacos
Dormir por lo menos 6 horas cada 24Restringir el consumo de sodio a 2,500 miligramosCaminar por lo menos 1 hora al aire libreTomar 100 mg de Aspirina protect  al día (con receta médica)
Consumir por lo menos 1.5 litros de agua natural o mineral al díaEvitar alimentos empacados o enlatadosNadar por lo menos 1 horaTomar suplemento de vitaminas (con receta médica)
Respetar los horarios de cada comidaEvitar refrescos y grasasBailar por lo menos 1 horaTomar suplemento de minerales (con receta médica)
Evitar la nicotina y las drogas ilegalesEvitar los restaurantes de comida rápidaEvitar el uso de elevadoresTomar suplemento de antioxidantes (con receta médica)
Evitar el alcohol a dosis excesivasTomar 1 copa (6 oz = 177 ml) de vino tinto al díaEvitar el uso de auto para distancias cortas 
Leer las etiquetas de los alimentosComer cítricos y verduras ricas en antioxidantesLimpiar alguna habitación de la casa por día 

Dr. Octavio Alberto Villalobos Méndez

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