El 25 de noviembre fue declarado día Internacional contra la Violencia hacia la mujer en el 1er. Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá (Colombia) en julio de 1981. En este encuentro las mujeres denunciaron la violencia de género a nivel doméstico y la violación y el acoso sexual a nivel de estado incluyendo la tortura y los abusos sufridos por prisioneras políticas.

A partir de entonces cada 25 de noviembre reflexionamos en torno a los diferentes tipos de violencias hacia las mujeres y se toman acciones específicas al respecto, pero poco se habla de aquellas violencias que viven las mujeres que tienen cáncer como parte del doloroso proceso de la enfermedad.  La discriminación y violencia intrafamiliar también son problemas que en alguna medida afectan a muchas mujeres que padecen cáncer de mama en el país. De cada 10 mujeres que se someten a mastectomía radical (extirpación quirúrgica de una o ambas mamas de manera parcial o completa) 3 o 4 son abandonadas por su pareja, y de cada 10 mujeres, aproximadamente siete han sufrido violencia intrafamiliar en algún momento de su vida. (Fuente: Unidad Funcional de Mama del Centro Oncológico del ISSEMyM y Grupo SOHIN) Mientras que de cada 10, cuatro han sido víctimas de discriminación laboral.

Los principales tipos de violencia que viven las mujeres con cáncer son:

1.Violencia psicológica incluye: humillaciones, burlas, menosprecios, insultos, manipulación, chantaje, presión y amenazas, las cuales atentan contra la estima de la persona y su concepto de valía.

2.Abandono: “omisión de manera sistemática e injustificada de los cuidados hacia otro, poniendo en peligro la salud e impidiendo que la persona acuda a sus citas médicas. No dar los medicamentos indicados o dejarle sin comer son formas de abandono.

3.Maltrato económico: “despojar o impedir el acceso a los bienes materiales o patrimonio familiar, negar los recursos existentes para la manutención con la finalidad de controlar la conducta de alguno de sus integrantes”.

4.El segundo hecho vulnerado, por el cual se presenta una mujer a hacer una queja en la CEDHB.C., es por la violación al derecho a la protección de la salud: negativa de la prestación de servicios médicos, que no las atiendan en urgencias o que no se les proporcionen los medicamentos que están indicados en recetas, o si requieren una cirugía, esta se aplaza constantemente, sin motivo o justificación.

5.ViolenciaLaboral/estigma: Anualmente, cuatro de cada 10 mujeres diagnosticadas con cáncer son víctimas de discriminación en sus trabajos, de acuerdo con un estudio realizado por la fundación Edificando Vidas. En esta materia las políticas públicas se enfocan únicamente en la prevención y el tratamiento médico, pero no en la reinserción social y menos aún en la laboral.

6. Violencia simbólica: mastectomizadas y/o histerectomizadas, que tocaremos como punto aparte a continuación.

El diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama supone una situación estresante, no sólo desde el punto de vista físico, sino también y muy especialmente desde el punto de vista psicológico, ya que además de enfrentar la enfermedad y sus tratamientos, –y la amenaza que puede suponer para la vida -, la persona tiene que adaptarse a pérdidas importantes en varios aspectos, como son los referidos a los cambios en su imagen corporal y a los sentimientos y actitudes que ello necesariamente conlleva. Estas alteraciones debidas al cáncer influyen de forma negativa en la imagen que la mujer tiene de su cuerpo.

Aunque la mayoría de los tipos de cáncer tienen secuelas físicas importantes y en muchos casos el tratamiento necesario (cirugía, radioterapia, quimioterapia, etc.) produce alteraciones corporales significativas, se ha venido prestando especial atención al tema de la imagen corporal y el cáncer de mama, probablemente por dos razones: a) por su importancia epidemiológica y su-cada vez mayor- carácter crónico y, b) por las importantes connotaciones psicosociales que conlleva para la mujer.

En este sentido, el pecho tiene una importancia crucial en la identidad femenina. Para muchas mujeres son los senos lo primero que las define como mujeres y la pérdida de un pecho equivale a la pérdida de la feminidad. Además, el pecho de la mujer está relacionado fuertemente, en nuestra cultura, con el ámbito de la sexualidad y el atractivo físico; es un elemento que se valora y se aprecia por su contenido sexual, su reclamo erótico y por ser fuente de placer; por último, el pecho también está relacionado con la maternidad y la lactancia y para algunas mujeres sufrir la enfermedad supone renunciar a sus deseos de tener hijos. Además, no hay que olvidar que, en las sociedades occidentales, la imagen física de las mujeres constituye una parte importante de su valoración social, y es un componente importante de su identidad personal (Sebastián, Bueno y Mateos, 2002). Por ello, se comprueba una mayor susceptibilidad de las mujeres frente a los varones en el tema de su imagen o atractivo físico y de su propio valor, que también se pone de manifiesto en el tema que nos ocupa (Roberts, Piper, Denny y Cuddeback, 1997).

En este contexto se plantea el cáncer de mama como un desafío a la feminidad que se inserta a partir del descubrimiento de éste y que la va llevando por todo un proceso que no es nada más médico, sino que se encuentra interrelacionado con las implicaciones subjetivas que el propio cuerpo en su calidad de mediador con la realidad, trae de por sí, por esa impregnación histórica que a cada cual le corresponde y que desde el inicio nos divide en masculino y femenino, otorgando además un cumulo de características que cada cultura atribuye de acuerdo al género, traduciéndose en la práctica, además en violencia simbólica hacia las mujeres con cáncer denigrándolas por los cambios físicos que sufren como consecuencia de su enfermedad.

Por una parte, tenemos “el cuerpo monstruoso de mujer, deformado por la intervención quirúrgica, atacando frontalmente las representaciones de feminidad”. Por otra, el cuerpo transformado por la cicatriz rompe con la construcción naturalista de lo corporal. Construcción que sirve de base a la diferenciación arbitraria de género.

 En estas trampas culturales sin darnos cuenta en ocasiones, victimizamos a las mujeres con cáncer de mama y buscamos a toda costa que ese “cuerpo que ha dejado de ser femenino” que ha entrado en una identidad liminal, ambigua, regrese cuanto antes a la normalidad. Es como mínimo curiosa la preponderancia que tiene el cáncer de mama sobre otros (como el colorrectal, los hematológicos…), todas las campañas de visibilización  y sensibilización, están enfocadas a la feminización de los tratamientos y enmascaramiento de sus efectos con pelucas, pañuelos y prótesis.

En relación con esto, en mayo del 2013 apareció la noticia de la doble mastectomía total de carácter profiláctico al que la actriz Angelina Jolie se sometió voluntariamente. En My medical Choice (Jolie, 2013) declaró que tomó la decisión para evitar sufrimiento a sus hijos y que su marido siempre estuvo a su lado. También explicó que, gracias a la reconstrucción no siente que haya perdido su feminidad. Su lucha, su heroicidad (decisión descrita así por su marido) refuerzan de nuevo los roles de género, la centralidad de la familia y la idea de feminidad (madre y bella) asociada al pecho. Pero también la proyección del Pecho como portador del mal, destructor de vida (Thanatos) que ha de ser extirpado sin miramientos.

Según Marilyn Yalom (Yalom, 1997), históricamente el pecho ha estado codificado mediante connotaciones de pecho bueno (capaz de alimentar a un recién nacido) y de pecho malo (donde el pecho se convierte en agente de seducción e incluso de agresión, o portador de enfermedades).

Y…

7. Violencia Institucional, entendida por aquellas acciones u omisiones realizadas por el Estado y sus dependencias (especialmente las de salud y sus servidores públicos, incluyendo médicos y demás personal) que tienen que ver con el No cumplimiento de los derechos de las mujeres con cáncer.

Muchos son los tratados y muchas las normas que hoy día protegen los derechos de la mujer con cáncer, y en la mayor parte de los países del mundo se han elaborado leyes, cartas compromiso o normativas que aseguran estos derechos, entre los que usualmente coinciden los siguientes:

•Derecho a recibir atención médica adecuada

•Derecho a recibir trato digno y respetuoso

•Derecho a recibir información suficiente, clara, oportuna y veraz

•Derecho a otorgar o no su consentimiento válidamente informado

•Derecho a ser tratada con confidencialidad

•Derecho a contar con facilidades para obtener una segunda opinión

•Derecho a recibir atención médica de urgencia

•Derecho a contar con un expediente clínico

Además, la Declaratoria de los derechos de la mujer con cáncer en Latinoamérica enumera los siguientes:

1. Vivir en un ambiente que facilite y apoye un estilo de vida saludable.

2. El acceso a servicios de calidad de prevención y detección y recibirlos resultados de tamizaje en tiempos oportunos.

3. Recibir atención médica de calidad, sin importar su condición socioeconómica.

4. Merece ser tratada con respeto y dignidad y su integridad física y moral cuidada.

5. Ser participante activa de sus cuidados de salud.

6. Merece contar con información de fuentes fidedignas sobre su enfermedad en términos que ella pueda entender.

7. Debe decidir de forma informada los cuidados de salud que más le convengan dada sus condiciones.

8. Tener el acceso equitativo a los mejores tratamientos disponibles de calidad garantizada, sin importar su geografía o condición socioeconómica: Incluye drogas, quimioterapia, radioterapia, tratamiento hormonal, terapia biológica, como sea el caso. Incluye cirugía y el acceso a la reconstrucción mamaria.

9. En caso de enfermedad en etapas avanzadas, incluye acceso a tratamientos para prolongar la vida y mejorar su calidad.

10. Ser diagnosticada exactamente e iniciar su tratamiento a tiempo.

11. Reinsertarse en el mundo laboral una vez recuperada.

12. No debe ser discriminada laboralmente.

13. Poder participar, cuando sea posible y apropiado, en estudios clínicos relacionados con el cáncer de la mujer.

14. Merece tener las mismas oportunidades de obtener un empleo que cualquier otra persona.

15. Ser monitoreada regularmente por la posible recurrencia de cáncer de la mujer.

16. Tener el acceso a los cuidados paliativos: Incluye medicación para controlar el dolor y demás síntomas y promover la calidad de vida.

17. Debe tener acceso a apoyo espiritual y psicosocial.

18. Ser tratada en forma integral, de manera interdisciplinar, para poder regresar a sus actividades físicas, sociales y profesionales.

19. Incluye acceso a doctores, enfermeros, psicólogos, grupos de apoyo, asistentes sociales y fisioterapia, nutrición y terapia ocupacional.

20. Incluye acceso a cuidados para evitar complicaciones de tratamientos en todas las etapas de la enfermedad: diagnóstico, recurrencia y cuidado paliativo.

21. Merece tener acceso a información relacionada a los derechos legales de los pacientes.

FUENTE: Unión Latinoamericana Contra el Cáncer de la Mujer

Desafortunadamente En México, el cáncer de mama representa la primera causa de muerte entre las mujeres que padecen algún tipo de cáncer. (refieren datos de la Secretaría de Salud y el INEGI.)

A nivel mundial las cifras no son diferentes, pues se trata del tumor maligno más frecuente entre las mujeres.

De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en los últimos años, el número de muertes causadas por esta enfermedad ha aumentado de forma alarmante, principalmente, por el retraso en el inicio del tratamiento, ya sea por la tardanza en la búsqueda de atención médica luego de que una mujer presenta un posible síntoma de cáncer de mama, o por la demora en el sistema de salud, particularmente al dar el diagnóstico definitivo.

No seamos cómplices de estos tipos de violencia, denunciemos, apoyemos a las mujeres con cáncer y hagamos valer sus derechos, ellas también necesitan ser libres de todas las violencias. Y en aquellas que todavía no tienen la enfermedad fomentemos la autoexploración mamaria y la detección temprana, promovamos estilos de vida saludables porque la prevención también es un derecho.

Mtra. Edith Pérez Velázquez

Directora General PRO ONCAVI A.C. (Pro-Oncología y Calidad de Vida)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *