ANCIANOS, ESTACIÓN INVERNAL

Parecería innecesario explicar la presencia de un anciano en una clínica u hospital durante la temporada invernal, ya que de todos es sabido que las condiciones climáticas son adversas para un gran número de personas de la tercera edad.

Sin embargo hay otros pacientes internados por razones de fondo más profundas: el trato negligente y la depresión del adulto mayor.

La negligencia es un tipo de maltrato. Es ignorar, descuidar, desatender las necesidades del adulto mayor. No sólo las necesidades físicas, sino también las emocionales. En las sociedades urbanas prevalecen mayormente las familias nucleares, de tal forma que los ancianos van quedados excluidos de la interacción con los hijos y nietos. Se les deja en un cuartito, donde molesten poco, donde su charla redundante con temas repetitivos no perturben nuestro agobiado día.  Podemos dejarle el televisor viejo, al cabo ya ni escucha bien y se queda dormido en el sillón o en la cama.  Esperamos que controle sus esfínteres para evitarnos la molesta tarea de asearlos. Dejamos que sus uñas y barbas crezcan de manera desordenada, pues nos provoca repugnancia ayudarles en su cuidado personal. Quizás podemos ofrecerles nuestra ayuda, pero que no la solicite con mucha frecuencia, pues también tenemos nuestra vida y nuestras obligaciones. En una palabra, son personas que “están de sobra”.

Cruel y triste realidad de esta sociedad que, encantada con las maravillas del adelanto tecnológico y agobiada por sobrevivir en un ambiente cada vez más hostil, abandona a la generación que le precedió.

La Geriatría y Gerontología describen al abandono negligencia como: “la deficiencia, por parte del cuidador, para proporcionar los alimentos o servicios que son necesarios, en orden a evitar un daño físico, angustia o daño mental”.

Los cuidadores pueden incurrir en negligencia física o psicológica. La primera incluye descuidar la higiene, alimentación, hidratación y medicación del anciano así como el no proporcionar  la ayuda física, ropa apropiada y medidas de seguridad pertinentes.

Por negligencia psicológica entendemos el aislamiento social de un anciano dependiente, donde se le deja solo, ignorándole, sometiéndole a silencios ofensivos, desinformándole. Si además de la edad, la persona también padece alguna enfermedad crónica y/o incapacitante, la negligencia puede recrudecerse así como los malos tratos.

Y aunque cada año se haga énfasis en el cuidado de los ancianos, los hospitales y clínicas se ven saturados por su presencia. Ciertamente que son la población más vulnerable ante el descenso de la temperatura, pero también es frecuente encontrar que la causa de la hospitalización pudiera ser resultado de la negligencia, sea esta intencional o no.

Por otra parte los trastornos depresivos en el adulto mayor se agudizan en esta época del año, sea por la pérdida de sus cónyuges y amigos, de sus capacidades físicas e independencia económica y social, pero también asociados a problemas de salud crónicos.

Resulta indispensable estar atentos a manifestaciones como fatiga, inapetencia y problemas para dormir que si bien, pueden ser parte del proceso de envejecimiento, también son signos de depresión temprana. En estos casos lo mejor es acudir al médico para que ayude a realizar el diagnóstico diferencial. Una vez detectado el problema, es posible que se considere un tratamiento con antidepresivos y determinar si puede beneficiarse de un proceso psicoterapéutico.

Nuestra sociedad está en deuda y obligada a reconocer la aportación de los ancianos a nuestro diario vivir. Es a través de ellos que damos sentido a nuestra historia, a nuestra identidad. Su experiencia de vida resulta útil y necesaria para los más jóvenes que se benefician de su consejo.

Los valores afectivos, sociales y morales que viven los ancianos constituyen un recurso indispensable para el equilibrio de la sociedad, de las familias, de las personas. Transitan del sentido de responsabilidad a la amistad, a la prudencia en los juicios, a la paciencia, a la sabiduría; de la interioridad al respeto de la Creación, a la edificación de la paz.

Dejemos que el invierno sea sólo un estación del año que nos prepara para renacer en la primavera y evitemos que nuestros ancianos se congelen en el invierno emocional de su existencia, otorgándoles el cuidado, afecto y trato digno que merecen.

No todas las personas que sufren de Trastorno Afectivo Estacional (TAE) tienen los mismos síntomas. Estos incluyen:

•         Tristeza, ansiedad o sentimientos de “vacío”

•         Sentimientos de desesperanza y/o pesimismo

•         Sentimientos de culpa, inutilidad o impotencia

•         Irritabilidad, desasosiego

•         Pérdida de interés en actividades que antes solía disfrutar

•         Cansancio y disminución de energía

•         Dificultad para concentrarse, recordar detalles y tomar decisiones

•         Dificultad para dormir o dormir demasiado

•         Cambios de peso

•         Pensamientos de muerte o suicidio

Los adultos mayores temperaturas en el valle de México para contraer enfermedades respiratorias.

Por ello se les recomienda a los adultos mayores en esta temporada invernal:

· Todas las mujeres y hombres adultos mayores, sin excepción alguna, deben aplicarse la vacuna contra la influenza estacional y neumococo a fin de reducir los riesgos de contraer padecimientos de tipo respiratorio.

·   Evitar el contacto físico con familiares, vecinos y amigos que estén enfermos de gripe o con infecciones respiratorias, además de usar ropa preferentemente de algodón.

·  Cerrar bien ventanas y puertas al momento de bañarse con la finalidad de evitar corrientes de aire.

· En caso de salir a la calle, se sugiere arroparse con camiseta, camisa, blusa, suéter, abrigo, bufanda, gorra y guantes, además de reemplazar las gomas del extremo inferior de los bastones, para evitar posibles resbalones y caídas.

·       Procurar el lavado de manos antes de ingerir alimentos y después de ir al baño.

·  Evitar que los adultos mayores fumen cigarrillos, por el riesgo que tienen de contraer enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

·   Comer alimentos calientes tres veces al día, como leche, atole, té y café; sopa, cremas, vegetales y carnes blancas, es decir pollo y pescado; y fruta de temporada, en especial naranja, mandarina, toronja, guayaba y fresas, por su alto contenido de vitamina C.

·   Trasladar al adulto mayor al centro de salud más cercano a su domicilio para recibir atención médica oportuna si presenta síntomas de enfermedades respiratorias, fiebre, dolor de cuerpo, tos o gripe.

NIH: Instituto Nacional de la Salud Mental

El trastorno afectivo estacional o depresión invernal hace referencia a los cambios de humor graves que experimentan algunas personas durante el otoño y el invierno, cuando hay menos exposición a la luz solar. Entre los síntomas más habituales se incluyen tristeza y ansiedad, pesimismo, sentimientos de culpa o impotencia, irritabilidad y desasosiego, pérdida de interés en actividades que antes solía disfrutar, aislamiento social, cansancio y disminución de energía, dificultad para concentrarse y recordar detalles, cambios de peso, insomnio en unos casos y exceso de somnolencia en otros, y pensamientos suicidas.

El trastorno afectivo emocional se ha asociado con la melatonina, una hormona relacionada con el sueño que se produce en mayor proporción cuando los días son más cortos y más oscuros. Algunos estudios sugieren que cuanto más lejos vive una persona del ecuador, más posibilidades tiene de desarrollar este trastorno.

La mitad de los afectados responde positivamente a los tratamientos con terapia con luz (fototerapia).

Algunas personas experimentan cambios de humor graves durante el invierno, cuando hay menos luz solar. Esta condición se llama trastorno afectivo estacional o TAE. TAE es un tipo de depresión. Suele mejorar en primavera y verano.

Depresión en los ancianos

Es un padecimiento por el cual una persona tiene sentimientos persistentes a menudo con y falta de autoestima.

La depresión en los ancianos es un problema generalizado, pero no es una parte normal del envejecimiento. Con frecuencia, no se reconoce ni recibe tratamiento.

Causas

En los ancianos, muchos cambios en la vida pueden incrementar el riesgo de depresión o llevar a que la depresión existente empeore. Algunos de estos cambios son:

  • Mudanza del hogar, como por ejemplo a un centro de la tercera edad
  • Dolor o padecimiento crónico
  • Hijos que dejan el hogar
  • Cónyuge y amigos cercanos que mueren

La depresión también puede estar relacionada con un padecimiento físico, como:

  • Trastornos tiroideos
  • Mal de Parkinson
  • Cardiopatía
  • Cáncer
  • Accidente cerebrovascular
  • Demencia (mal de Alzheimer)
  • El consumo excesivo de alcohol o de determinados medicamentos (como los somníferos) puede empeorar la depresión.

Síntomas

Muchos de los síntomas usuales de depresión se pueden ver. Sin embargo, la depresión en los ancianos puede ser difícil de detectar. Los síntomas como fatiga, inapetencia y problemas para dormir también pueden ser parte del proceso de envejecimiento o de un padecimiento físico. Como resultado, la depresión temprana puede ser ignorada o confundida con otras afecciones que son comunes en los ancianos.

Tratamiento

Los primeros pasos del tratamiento son:

  • Tratar cualquier padecimiento que pueda estar causando los síntomas.
  • Suspender cualquier medicamento que pueda estar empeorando los síntomas.
  • Evitar el alcohol y los somníferos.

Si estas medidas no sirven, los antidepresivos y la psicoterapia ayudan.

Los médicos generalmente prescriben dosis más bajas de antidepresivos para las personas mayores e incrementan la dosis en forma más lenta que en los adultos más jóvenes.

Para manejar mejor la depresión en el hogar, los ancianos deben:

  • Hacer ejercicio regularmente si el médico lo autoriza.
  • Rodearse de personas cariñosas y positivas, al igual que buscar actividades agradables.
  • Aprender buenos hábitos de sueño.
  • Aprender a vigilar los signos tempranos de depresión y saber cómo reaccionar si esto sucede.
  • Beber menos alcohol y evitar las drogas ilícitas.
  • Hablar de sus sentimientos con alguien de confianza.
  • Tomar los medicamentos correctamente y hablar de los efectos secundarios con el médico.

Expectativas (pronóstico)

La depresión con frecuencia responde al tratamiento. El pronóstico generalmente es bueno para aquellas personas que tengan acceso a servicios sociales, familiares y amigos que puedan ayudarlos a mantenerse activos y ocupados.

La complicación más preocupante de la depresión es el suicidio.

Los hombres representan la mayoría de los suicidios entre las personas mayores. Los divorciados o viudos están en mayor riesgo.

Las familias deben prestar mucha atención a familiares mayores que estén deprimidos y vivan solos.

Cuándo contactar a un profesional médico

Consulte con el médico si siente tristeza, minusvalía o desesperanza persistentes o si llora con frecuencia. Asimismo, consulte si está teniendo dificultad para enfrentar situaciones estresantes en la vida y desea una remisión a donde le puedan ofrecer psicoterapia.

Acuda a la sala de urgencias más cercana o llame al número local de emergencias (como el 911 en los Estados Unidos) si está pensando en cometer suicidio (atentar contra su propia vida).

Si usted está cuidando de un familiar en edad avanzada y piensa que dicha persona podría tener depresión, póngase en contacto con el médico.

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