Se denomina plaguicida a cualquier sustancia o mezcla de sustancias que se destine a controlar una plaga, incluyendo los vectores de enfermedades humanas y de animales, así como las especies no deseadas que causen perjuicio o que interfieran con la producción agropecuaria y forestal.

Existen muchos tipos de plaguicidas: Insecticidas (insectos), fungicidas (hongos), herbicidas (maleza), larvicidas (fase juvenil del mosco), acaricidas (acaros), rodenticidas (roedores), molusquicidas (caracoles), nematicidas (gusanos), aficidas (pulgones huéspedes vegetales).

Cerca de un millar de componentes activos se utilizan para producir la amplia gama de plaguicidas en todo el mundo. Los plaguicidas vienen en diferentes formas, tipos y tamaños. Pueden ser: líquido que se rocía o se riega en las plantas y la tierra; o un polvo que se pone en las plantas y la tierra; o pequeñas piedras, bolitas o granos; gas o niebla que se rocía, se esparce o inyecta a las plantas y a la tierra. Todas estas formulaciones se degradan con el tiempo y los derivados químicos que se originan a medida que el plaguicida se deteriora pueden resultar aún más tóxicos que el producto inicial.

Su uso recorre la ventana del tiempo desde el año 50 A.C. que se usaba el arsénico, pasando por el siglo XVIII con el uso del tabaco, en 1922 con la aplicación de aceite tipo pelitre, hasta 1940 que se descubren los plaguicidas de origen químico.

El uso de plaguicidas es una práctica ampliamente utilizada a nivel mundial, debido en gran medida a que el empleo de dichas sustancias, si bien presenta un riesgo intrínseco, permite producir más alimentos, a un menor costo, lo cual es de vital importancia para la raza humana, siempre en crecimiento y con la consecuente demanda de alimentos.

En México la autoridad que regula a los plaguicidas es la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de Plaguicidas, Fertilizantes y Sustancias Tóxicas (Cicoplafest- Sagarpa), que fue creada a través del decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el día 15 de octubre de 1987.

El concepto de intoxicación aguda por plaguicidas se refiere a los efectos perjudiciales que puede provocar sobre la salud la exposición a estos agentes químicos.

PANORAMA

En los países en desarrollo los plaguicidas causan hasta un millón de casos de intoxicación y hasta 20,000 muertes anualmente.

En México, en años recientes se han registrado varios accidentes al realizar la aplicación de plaguicidas, los cuales han involucrado a grandes grupos de personas –primordialmente trabajadores agrícolas– o comunidades aledañas, como fueron los casos de ANAVERSA en Veracruz y el parque industrial Atitalaquia en Querétaro.

Entre los últimos años, se registraron un total de 67,711 casos de intoxicación por plaguicidas en todo el país; siendo los grupos de edad más frecuentemente afectados de 25 a 50 años; y 3 de cada 4 afectados corresponde al sexo masculino.

Durante el mismo período se registraron 2,518 defunciones, de las cuales 32% fueron menores de 20 años, tanto en hombres como en mujeres.

Las entidades más afectadas por presencia de enfermos y defunciones por esta causa son: Nayarit, Colima, Morelos y Jalisco.

Pero los estados que en los últimos años han presentado una tendencia franca hacia la alza, se encuentran Baja California, Chiapas, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Querétaro y Sinaloa.

INTERESANTE

Las aplicaciones frecuentes y el uso de varios plaguicidas pueden aumentar la toxicidad.

Se puede encontrar información sobre toxicidad, síntomas de envenenamiento primeros auxilios, etc. en la etiqueta del producto o en su ficha de seguridad.

Se usan plaguicidas en espacios cerrados aumenta el riesgo de exposición al plaguicida por inhalación.

Los envases de plaguicidas «vacíos», en realidad no lo están: siempre queda un pequeño residuo del producto, que puede representar un riesgo si los envases se reutilizan con otros fines (por ejemplo, para transportar agua).

Los plaguicidas también pueden introducirse en el organismo a través de la piel.

Cuando hace calor, la transpiración aumenta la absorción de la piel

La intoxicación se puede llevar a cabo durante los siguientes momentos: mezclado/carga, rociamiento, venta, transporte, almacenamiento, mantenimiento del equipo, derrames y eliminación.

Las principales vías de ingreso son piel, nariz y boca; por ello es recomendable vestirse completamente con pantalón, camisas de mangas largas, sombrero, zapatos cerrados, lentes, guantes y mascarillas.

También las personas que se encuentran o viven en las cercanías pueden ser víctimas secundarias de una intoxicación grave.           

Los trabajadores que se exponen a niveles peligrosos de plaguicidas pueden estar poniendo en riesgo a sus familias cuando vuelven al hogar después del trabajo. Con frecuencia, los plaguicidas afectan más a los niños, aunque sean cantidades muy bajas pueden causarles problemas serios de salud.

MEDIDAS PREVENTIVAS

Mantenga siempre el plaguicida en su envase original. Nunca mezcle o guarde pesticidas en envases de comida o bebidas.

Asegúrese de que se puede leer la etiqueta.

No coma, beba o fume en las zonas de trabajo.

Mantenga a los niños y mascotas fuera de las áreas bajo tratamiento.

Los síntomas que provoca la exposición a plaguicidas pueden confundirse con los de otras enfermedades, como un resfriado o insolación.

Después de utilizar o estar en contacto con algún tipo de plaguicidas, báñese.

Si tiene algún malestar como dolor cabeza, mareos, comezón, nauseas, vómitos, convulsiones; debe acudir de manera inmediata a su Unidad de Salud más cercana y llevar el envase o información del producto que estuvo expuesto.

DRA. ANGÉLICA PON MÉNDEZ / MÉDICO ESPECIALISTA EN EPIDEMIOLOGÍAY SALUD PÚBLICA

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