Los vinos Barolo y Barbaresco son los más importantes de Piamonte y también son dos de los más grandes vinos de toda Italia. Deben su nombre a las villas situadas entre las zonas de producción y son elaborados en su totalidad a base de cepas nebbiolo. Las zonas del Barolo y del Barbaresco son cercanas una de otra; la del Barbaresco está ligeramente al noreste del pueblo de Alba y la del Barolo descansa al suroeste del mismo pueblo.

Estos vinos son dos de los tintos más robustos y secos del mundo. Sin embargo, muchas veces no son apreciados a cabalidad como otros grandes tintos, debido a que comúnmente no son fáciles de beber en su etapa de juventud; por el hecho de poseer una estructura tánica que se debe suavizar a base de tiempo. Pero al probarlos maduros y de un buen productor, reconoceremos su bondad y grandeza.

El productor promedio de Barolo o Barbaresco fabrica únicamente entre 2000 a 3000 cajas de estos vinos cada año. Dando como resultado que sean difíciles de conseguir. Situación que a la vez representa una ventaja -como también es el caso de los borgoñas-, y esta ventaja es que solo se necesita conocer quienes son los buenos productores para adquirir una buena botella de vino.

Por la razón de que el Barolo y el Barbaresco se fabrican con la misma variedad de uva, –la nebbiolo– y crecen en áreas relativamente cercanas una de otra, son muy similares en su estilo. Ambos son vinos complejos, robustos, muy secos, con graduación alcohólica alta, de 13 a 14 %, ricos en taninos y altos niveles de acidez. Ricos en textura, con aromas que sugieren: alquitrán, violetas, rosas, alcanfor, regaliz, fresas maduras y algunas veces hasta trufas blancas.

Los Barolo son de un poco más cuerpo que los Barbaresco y generalmente requieren así mismo de un poco más de tiempo para su maduración.

De color rubí profundo en sus primeros años, desarrollan con el tiempo tonos de granate con bordes ladrillo en su madurez.

Ambos vinos se encuentran en su mejor momento después de algunos años de envejecimiento, comúnmente diez o más años en las buenas cosechas. Algunos bodegueros añejan sus caldos en barriles de roble francés, resultando en vinos un tanto atípicos con maduración más temprana.

Como la mayoría de los vinos italianos, los Barolo y los Barbaresco resultan magníficos cuando se acompañan de alimentos. Ambos van muy bien con carnes asadas, especialmente con carnes que se han cocinado con el mismo vino; con piezas de caza, como el venado, el jabalí, o el conejo; con aves, como el faisán o el pato; o con quesos duros como el fontina, el gouda o el cheddar.

En virtud de ser vinos robustos y tánicos, es recomendable considerar la aireación por algunas horas antes de beberlos, con lo cual se beneficiarán mucho, especialmente si son vinos menores de seis años.

Si a estas alturas ya se le ha antojado uno de estos vinos y se apresta a conseguir alguno, tome en cuenta que ambos vinos han tenido tres grandes años en cosechas recientes: 1988 y especialmente 1989 y 1990. Todavía con suerte podrá encontrar algunos vinos de estas cosechas en tiendas especializadas, 1985 también fue excelente; 1993 fue buena, y 1995 muy buena.

¡alla salute!

ARQ. JOAQUÍN FERNÁNDEZ RIZO

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